Productos de proximidad, la opción preferente de los catalanes a raíz de la pandemia

La apuesta por la compra de proximidad es la primera pieza para contribuir a un desarrollo sostenible, y esta es la apuesta que han hecho los catalanes a raíz de la pandemia. Un cambio de tendencia en el consumo marcado por la preferencia hacia los productos locales, las empresas de proximidad y la conciencia social.

La crisis del coronavirus ha sacudido al mundo entero, y uno de los sectores que se ha mantenido al pie del cañón ha sido el de la alimentación, que en pocos meses ha visto cómo los clientes cambiaban de tendencia en cuanto a productos, frecuencia de compra o, incluso, establecimientos. Aunque todos estemos escuchando siempre la frase que nada volverá a ser el mismo después de la pandemia, el que realmente es cierto, es que la tendencia ya comenzada hacia un consumo responsable, hay que tener claro si se mantendrá después de la crisis, o solo se trata de una respuesta motivada por la excepcionalidad del momento.

Tendencia hacia un consumo sostenible

 

Estudios como el del grupo de investigación UPC-IRTA o el FHOM de la Universidad Rovira i Virgili constatan que en un tiempo récord se ha producido un este de hábitos que los consumidores han adoptado. Según el primer estudio, motivado por el departamento de Agricultura de la Generalitat, el 19,6% de los catalanes ha aumentado su interés por los productos locales, por lo tanto, el comercio de proximidad toma bastante respecto a las grandes superficies. Una de las motivaciones de los usuarios es la reducción de la interacción social para evitar aglomeraciones, tal como se produce en hipermercados. Una decisión que, más allá de la razón sanitaria, también contiene una apuesta personal de apoyar al pequeño comercio, una visión que cada vez interiorizan más clientes. La conciencia social y la preocupación económica hacen que se priorice un sistema de consumo que pueda beneficiar a los otros más allá de uno mismo, y si esta tendencia se mantiene más allá de la pandemia, será una de las principales lecturas positivas que se puede hacer.

En cuanto a la dieta, los catalanes han optado por un estilo de vida más saludable aumentando el consumo de fruta y verdura en un 19% y priorizando los alimentos frescos. Un cambio que puede ser motivado por varias causas, entre las cuales encontramos, la creciente preocupación por la salud tanto propia como de la familia, el hecho de estar más horas a casa y, por lo tanto, poder dedicarse a la cocina con más facilidad; o bien por la frecuencia en que se va a hacer la compra. Según el estudio, el 77% de la población opta por ir a comprar una vez en la semana, y en la mayoría de los casos es una persona de la familia quien hace la compra principal. Unos hábitos, sin duda, muy marcados por el teletrabajo y las reducciones de movilidad y que, por lo tanto, pueden seguir evolucionando una vez se normalice todo otra vez.

 

El miedo hace crecer la compra digital

 

La pandemia ha supuesto un acelerador de tendencias de consumo que ya apuntaban hacia una preferencia sostenible y más consciente. Ahora bien, el miedo ha sido lo principal detonante hacia esta situación. El temor a infectarse ha llevado a los ciudadanos a hacer una compra más responsable, para saber concretamente qué tienen que comprar y dónde, sin perder tiempos y evitar aglomeraciones. Las restricciones de movilidad han llevado a quedarse más en casa y, por lo tanto, aumentar el consumo de productos y mejorar la calidad de la alimentación. El miedo a una crisis económica ha condicionado los gastos diarios y ha aumentado la conciencia social a favor de la solidaridad y la apuesta por el comercio local. Ayudarse mutuamente para intentar mitigar este miedo y aprender a gestionarlo, colectivamente, es importante por la incertidumbre que esta situación genera, por las consecuencias que todavía están para llegar.

El miedo, pero, también tiene otra lectura, y es que incita a lanzarse, a reinventarse o morir. Y más allá del apoyo vecinal, muchas empresas, independientemente de su dimensión, han optado por esta vía, reinventarse y acercarse al cliente de una manera diferente, alternativa. Hablamos de venta en línea, de servicio a domicilio, de preparación de encargos, y de otras muchas iniciativas. Y estas han afectado sobre todo a las empresas de alimentación. Estas las han llevado a cabo , y justamente es gracias a estas que el comercio de proximidad ha llegado a mucha más gente. Ya no hay que tener la tienda bajo casa, la tecnología abre un nuevo mundo de posibilidades a disposición del consumidor; todo está a un clic. Comprar productos de calidad, kilómetro cero, ecológicos y de proximidad está al alcance de cualquier cliente, y es este quien tiene la responsabilidad de interiorizar este modelo y mantenerlo. Eso sí, el último tramo de transporte es aquel que hará que las opciones sean más sostenibles y se tiene que reivindicar su lógica en términos de sentido común y favorecer al productor local.

De la globalización a la compra local

 

El periodo de globalización, iniciado desde hace décadas, ha llevado a muchas empresas del país a deslocalizar sus líneas de producción hacia países donde los costes sean más económicos. Una decisión que, en el mundo alimentario, supone una pérdida de calidad destacable, pero que los clientes han asumido en el momento en que los precios han pasado a ser más económicos. Durante años, ha pesado más la cantidad, entendimiento como todo el que podemos comprar con un importe concreto, por encima de la calidad. Este hecho no solo afectó la cesta de los clientes, también lo hizo, y de forma negativa, a los productores de proximidad o a empresas de distribución locales, entre otras. Son muchos los productores o negocios locales que año tras año, y crisis tras crisis, han cerrado las puertas ante una competencia feroz, tanto en precios como en recursos, por parte de grandes empresas multinacionales.

Una tendencia que parece que está cambiando, y que la pandemia, tal como se ha dicho, ha acelerado. Actualmente, Cataluña voz crecer cada año el número de productores que vuelven a apostar por el producto ecológico, por la producción sostenible y por los proyectos donde, más allá de la solvencia, prevalezca la ética, es decir, la responsabilidad. Una cuestión de responsabilidad colectiva que despacio parece que va volviendo a los orígenes donde va todo va empezar: del campo a la mesa.

Parece imposible predecir cuáles serán los futuros hábitos de consumo. Ahora bien, sí que nos encontramos ante una sociedad cada vez más concienciada y donde el comercio de proximidad forma parte de nuestra vida diaria. Son muchos los negocios locales y de proximidad que todavía se pueden salvar, y la responsabilidad social y la digitalización tendrán que ser sus aliados para conseguir este reto. Tal como ha demostrado la pandemia, nada es estático, y menos las tendencias de consumo que se ven altamente condicionadas por la situación de cada momento. Pero la lectura que se deriva de este cambio de rumbo es que la sociedad catalana apuesta por la proximidad y la sostenibilidad y que, por lo tanto, apuesta por el futuro de nuestras empresas.

Equip Editorial
  1. Enrique Puig i Domingo says:

    Molt a favor del consum de productes de proximitat, no nomès per ajudar al petit comerç, uns millors hàbits d´alimentació sino per ajudar el planeta evitant llargs desplasaments i contaminació. Salut =)

    • Pilar Oltra Vigueras says:

      Tota la raó Enrique, si ho mirem detingudament, tot és positiu, econòmicament és invertir en salut, i el factor temps, socialitzes, quelcom que cada vegada s’aparca més.

      Hace 1 mes
  2. Queralt Salvador says:

    els productes de proximitat sempre són la millor elecció!

    • Marc Jara Gimeno says:

      Moltes gràcies pel comentari, Queralt, molt contents que t’agradin els continguts. Espero que segueixis gaudint-los en endavant.

      Hace 2 meses
  3. Pere Vila says:

    Si es consumeixen els productes i serveis d’un país? Es protegeix l’economia dels que treballen al nostre país, més bé dic, l’economia del nostre PAIS !!! …

    • Jordi Oller says:

      Moltes gràcies, Pere Vila, pel teu comentari, certament consumir productes de km 0 és fer un bé al nostre país i al nostre entorn més proper. Potenciem entre tots el consum local. Ens veiem per La Plaça.

      Hace 2 meses
  4. Marc Carrasco Nualart says:

    I els serveis, també de proximitat. Parlar i tractar amb persones que són del teu entorn. Tots som diferents, naturalment, però pertànyer a una mateixa comunitat fa que siguem molt semblants en molts aspectes, trets fonamentals en establir una relació de serveis.

  5. Marc Carrasco Nualart says:

    El consum de proximitat és més coherent, més sostenible, crea enriqueix i consolida comunitat i sentit i sentiment de pertinença. Crea i enforteix arrels individuals i col.lectives

    • Oriol Garcia Farré says:

      Ben vist, Marc i totalment d’acord amb el teu comentari!

      Hace 2 meses
  6. Xavier Ortega Gonzalez says:
    • David López says:

      Producció local, sostenible i el de més qualitat sense dubte! 🙂

      Hace 2 meses
  7. Climent Requesens says:

    Molt d’acord, però es difícil mentre es mantinguin els preus mes alts que en les grans superfícies.
    Hi ha una franja de poblacio, que es veu obligada a sacrificar comprar a la botiga del barri per qüestió econòmica.

    • Jordi Coll Planas says:

      Hola, Climent. Si, si, és tal com tu dius. Segueix nos a La Plaça per poder llegir més articles que et puguin interessar

      Hace 2 meses
  8. Anna Portabales says:

    Molt interessant Molt d’acord amb el consum i l’economia de proximitat. Gràcies.

    • Jordi Coll Planas says:

      Hola, Anna. Sí, és recomanable comprar productes de proximitat. Segueix nos a La Plaça per poder llegir més articles que et puguin interessar.

      Hace 2 meses
  9. Carles Mateu del Rio i de Batlle says:

    Estic molt d’acord, els productes de proximitat és el millor i molts tindriam que estar molt acostumats. Gracies

  10. Anna Ribes says:

    Jo sóc de les que compren en petits comerços de barri i si pot ser productes de proximitat. Us explico: En els comerços de barri em tracten com a un més de la família, em donen les explicacions que necessito i m’aconsellen que és el millor per a mi i per als meus. A el mateix temps, puc veure el que compro, tant sigui alimentació, roba, sabates, etc. A les grans superfícies no hi ha aquest tracte, i on-line tampoc, amb la particularitat que no sé que m’arribarà en la comanda.

    • Miquel Àngel Burgos Fradeja says:

      Fas molt bé, Anna. En qualsevol cas, el que l’article ressalta és aquesta tendència que s’ha incrementat arran de la pandèmia, la de l’interès pels productes de proximitat. Gràcies per la teva opinió!

      Hace 2 meses
  11. Maria-Isabel Gonzalez Gil says:

    El concepte local resulta més econòmic i més sostenible. L’hem de promocionar i aplicar aquest principi en la mesura en que ens sigui possible. És un canvi ètic i una forma de protegir i fomentar l’economia local. Tothom hi guanya.

    • Mireia Cano Codina says:

      Totalment d’acord amb les teves paraules, impulsar un canvi on tothom guanya. Gràcies, Maria Isabel!

      Hace 2 meses
  12. Natàlia Cugueró-Escofet says:

    Molt interessant! Sostenible i de qualitat. El concepte glocal molt ben explicat 👍

  13. Sandra Molas says:

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